El hígado es uno de los órganos que más trabajan en el cuerpo. Realiza cientos de funciones esenciales cada día, entre ellas procesar nutrientes, filtrar toxinas, producir proteínas importantes, regular el metabolismo y almacenar vitaminas y minerales vitales.
Dado que el hígado trabaja discretamente, muchas personas no le prestan atención hasta que surge un problema. La buena noticia es que muchas afecciones hepáticas se pueden prevenir, e incluso revertir en sus etapas iniciales, mediante hábitos de vida saludables.
Aquí te presentamos tres maneras importantes de mantener la salud del hígado a lo largo de la vida.
1. Limitar el consumo de alcohol
El alcohol se metaboliza principalmente en el hígado. El consumo excesivo de alcohol puede dañar las células hepáticas, provocando inflamación, cicatrización (cirrosis), insuficiencia hepática y un mayor riesgo de padecer varios tipos de cáncer.
En enero de 2025, el Cirujano General de los Estados Unidos, Dr. Vivek Murthy, emitió una advertencia en la que destacaba la relación entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer, haciendo hincapié en que incluso el consumo de alcohol de leve a moderado puede aumentar el riesgo de cáncer.
Para los adultos sanos, la moderación generalmente significa:
- No más de una bebida alcohólica al día para las mujeres.
- No más de dos bebidas alcohólicas al día para los hombres.
Evite el consumo excesivo de alcohol, que se define como cuatro o más bebidas en una sola ocasión para las mujeres y cinco o más bebidas para los hombres.
Si bien el alcohol sigue siendo una causa común de enfermedad hepática, es importante recordar que muchas personas desarrollan problemas de hígado incluso si beben poco o nada de alcohol.
2. Mantener un peso saludable
El exceso de peso corporal, en particular la grasa abdominal o visceral, es una de las principales causas de la enfermedad hepática esteatósica asociada a la disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés).
Cuando se acumula un exceso de grasa en las células hepáticas, el hígado puede inflamarse y volverse menos eficiente para realizar sus funciones vitales. Con el tiempo, esta inflamación puede progresar a esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), que puede provocar cicatrices hepáticas, cirrosis e insuficiencia hepática.
La buena noticia es que incluso una pérdida de peso moderada puede marcar una diferencia significativa. Los estudios han demostrado que perder tan solo un 5 % del peso corporal puede reducir considerablemente la grasa hepática y mejorar la salud del hígado.
Para mantener un peso saludable y favorecer la función hepática:
- Limita el consumo de bebidas azucaradas y alimentos con alto contenido de azúcares añadidos.
- Reduzca el consumo de grasas saturadas y alimentos altamente procesados.
- Elige más frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas y proteínas magras.
- Realice actividad física con regularidad, procurando hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado cada semana.
3. Conozca sus valores: Controle la salud de su hígado.
Uno de los desafíos de la enfermedad hepática es que a menudo se desarrolla de forma silenciosa. Muchas personas con enfermedad hepática en etapa temprana se sienten completamente bien y no presentan síntomas perceptibles.
Síntomas como el color amarillento de la piel o los ojos (ictericia), la hinchazón abdominal, la hinchazón de las piernas, la fatiga intensa o las náuseas a menudo no aparecen hasta que la enfermedad hepática está más avanzada.
Los exámenes rutinarios de salud hepática pueden ayudar a identificar problemas antes de que aparezcan los síntomas. Análisis de sangre sencillos permiten evaluar las enzimas y proteínas hepáticas, que proporcionan información importante sobre la función hepática y la inflamación. En algunos casos, análisis de sangre especializados o estudios de imagen pueden ayudar a determinar la presencia de fibrosis hepática (cicatrización) o hígado graso.
Las pruebas hepáticas pueden ser especialmente importantes para las personas que:
- Tener diabetes o prediabetes
- Tienen sobrepeso u obesidad
- Tener colesterol alto o triglicéridos elevados
- Consumir alcohol con regularidad
- Tomar medicamentos que son procesados por el hígado
- Tener antecedentes familiares de enfermedad hepática
La detección precoz permite una intervención más temprana, lo que a menudo conlleva mejores resultados y puede prevenir daños hepáticos irreversibles.
El resultado final
El hígado desempeña un papel fundamental en casi todos los aspectos de la salud. Al limitar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable, practicar actividad física y evaluar periódicamente la salud del hígado con su médico, puede reducir significativamente el riesgo de padecer enfermedades hepáticas y favorecer el bienestar a largo plazo.
Pequeños cambios en su estilo de vida hoy pueden ayudar a proteger su hígado y su salud en general durante los próximos años. Si sospecha que tiene hígado graso o desea medicamentos para bajar de peso para tratarlo, llame a nuestra oficina al 281-565-1009 o visite nuestro sitio web: http://www.HoustonColonoscopy.com y concerta tu propia cita.

